Posteado por: Ignacio Martín Granados | 26 enero 2011

Filopolítica: filosofía para la política, un libro necesario

Hoy he tenido la suerte de asistir en Madrid a la presentación del nuevo libro de Antoni Gutiérrez Rubí Filopolítica: filosofía para la política”. Y digo suerte porque las personas que abarrotábamos la coqueta librería “La Buena Vida – Café del Libro” hemos asistido no sólo a la presentación de una recopilación de artículos en forma de librito de bolsillo sino a toda una declaración de principios.

Acompañado en la presentación por Fernando Vallespín, Catedrático de Ciencias Políticas de la UAM, los asistentes hemos sido testigos de un lúcido intercambio de ideas, un debate de gran altura, a veces tertulia pausada y reflexiva, a veces incendiaria, de esas veladas que alimentan pensamientos para mover conciencias y pasar a la acción. Una delicia que quiero agradecer a ambos por brindarnos esa hora y media y una recomendación para que, si podéis, asistáis a las presentaciones de San Sebastián y Barcelona.

Sin ánimo de ser exhaustivo voy a dejaros las principales ideas por las que discurrió la presentación, en la que intervino primero Antoni y luego Fernando, para pasar después al debate y preguntas del público.

Bajo el título “Filopolítica: filosofía para la política“ (podéis descargaros el libro aquí), encontramos distintos textos que presentan ideas y reflexiones sobre este concepto de lo que para Gutiérrez-Rubí sería la filosofía aplicada a la política, a una nueva política, que debe mirar hacia los clásicos, recuperando la esencia de los valores, de las ideas que fundamentan y otorgan consistencia al desarrollo de esta labor. Una visión renovada (más humanista y profunda) de la acción política, donde apunta conceptos como la espiritualidad, la introspección, la meditación o el silencio, entre otros, que pueden ayudar en este camino de reflexión compartida.

Así, en su presentación, quiso hablar de cuatro ideas bajo las que se desarrolla el libro:

Es necesario que los actores políticos (y toda la ciudadanía en general) tengan “vida interior”, entendiendo por esto la meditación, reflexión, espiritualidad, equilibrio… ya que hay un déficit de vida interior en la vida pública. “Un gestor público debe ser una persona de densidad moral y ética, y para ello es imprescindible una actitud reflexiva y pausada y una vida interior rica y equilibrada”.

Por otra parte, la renovación política pasa por la densidad ética y moral, por recuperar la credibilidad y revitalización de la política. “La ignorancia de buena parte de la política se maquilla por el ejercicio del poder, la prepotencia ideológica y la banalidad de la mayoría de sus presencias y retóricas públicas”.

Asimismo es necesario rescatar el lenguaje (“Si el lenguaje carece de precisión, lo que se dice no es lo que se piensa” Confucio y “Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo” Wittgenstein). En la actualidad el lenguaje está lleno de muchas palabras y pocas ideas. Hay que rescatar un lenguaje que emocione y aporte, porque sin ideas la comunicación no funciona y no hay política. Una nueva política solo es posible con un nuevo lenguaje con más profundidad y espiritualidad. “El descrédito de la política y de los políticos tiene mucho que ver con el deterioro del lenguaje político. Dime cómo hablas y te diré quién eres (y cómo eres)”.

Finalmente, en sociedades líquidas son necesarios pensamientos sólidos. Hay que volver al pensamiento clásico y fundamentar filosóficamente las ideas. “Una de las causas más profundas de la crisis de la política es la desconexión entre praxis política y moral política”. La política ha renunciado a hacerse preguntas profundas para ofrecer respuestas superficiales. “La riqueza espiritual e intelectual de nuestros líderes es condición indispensable para su eficacia en la gestión”.

En definitiva, la política nos tiene que hacer pensar para que podamos cambiar (nos remite a una cita de Saramago en su blog) y recurre a la metáfora de que la filosofía en la política, la filopolítica, debe ser como una semilla, que transcurre tiempo (Vs. Inmediatez: “vivimos el presente absoluto y su tiranía nos subyuga a una aceleración acrítica e irreflexiva” Tabucchi) hasta que vemos los frutos, hasta que crece la idea. Es el momento de “sembrar ideas y valores si queremos los frutos de una ciudadanía comprometida en su propia vida, (…) a pesar de las urgencias electorales y el debilitamiento de los contrapesos ideológicos (…), para ver florecer una nueva cosecha de pensamiento y acción renovadora y transformadora”.

 

Antoni Gutiérrez Rubí y Fernando Vallespín (Madrid, 25 enero 2011)

A continuación tomó la palabra Vallespín para complementar las ideas, matizarlas, enriquecerlas y hacer una reconfortante crítica constructiva y provocadora. Algunas de sus afirmaciones, perdón por lo esquemático, fueron las siguientes:

Si la sociedad huye de lo público, no le importa, ¿podemos considerarnos ciudadanos?. ¿No tenemos entonces la clase política que nos merecemos?. La política en la actualidad es una mera gestión de la realidad que no incluye pensamiento.

Pertenecemos a la “sociedad de la distracción” en la que el entretenimiento es un fin en si mismo. Somos ciudadanos distraídos, no pensamos, no exigimos. Por tanto, el problema es de la sociedad, no de la política. Además, los medios de comunicación anulan la capacidad reflexiva de los ciudadanos.

Nuestra sociedad es individualizada, irreflexiva, banalizada, hiperconsumista en la que el político, o reflexiona, o actúa en los términos que le va a entender la sociedad…Y si reflexiona lo hace en términos instrumentales, para conseguir un fin. No debemos olvidarnos que los políticos son constructores de realidades en función de sus intereses.

Ahora mismo, la política carece de sentido, ¡no sabemos a donde vamos! No tenemos proyección de futuro, no confiamos en progresar sino que nos conformamos. La idea de progreso ha sucumbido, tenemos miedo al futuro (lo que es un verdadero problema para la izquierda porque la izquierda sin discurso de progreso no existe y sólo nos queda el conservadurismo), la tendencia es la alineación permanente, adaptarnos…y perder la ilusión.

Un ejemplo de todo esto es el debate de la edad de jubilación. La cuestión no es sólo ésta sino el sistema de trabajo, la organización del trabajo, qué alternativas tenemos al crecimiento económico, qué modelo de sociedad queremos y qué vamos a hacer para conseguirlo. No se piensa desde la globalidad, en términos generales, sólo desde la especialización.

También coincide en que falta un relato que explique lo que está sucediendo y desde el momento en que la política se aleja del lenguaje perdemos la política. Además, tampoco hay pensadores, sólo medios de comunicación que nos ofrecen una visión fragmentada de la realidad.

Vallespín matiza a Gutierrez Rubí al llamar la atención de que política y emociones es una asociación peligrosa porque si prevalecen éstos sobre la razón dejamos de pensar y nos volvemos irracionales. Las emociones siempre deben de estar sujetas a la razón, no podemos subvertirlas  a las ideas. Y Gutierrez Rubí le responde que no podemos pensar si no sentimos…

Para finalizar, apunto la última pregunta que cerró la presentación. Y es que un asistente reflexionó en voz alta que, ante la inmediatez de la política, la rápida interacción de los mercados financieros, la interconexión de una economía global…. ¿cómo reflexionamos pausadamente?

La respuesta es que sólo podremos hacerlo cambiando nosotros mismos para cambiar la sociedad, aplicarnos la filopolítica para contribuir a una nueva manera de hacer política. Victoria Camps afirma al final del prólogo  de este libro “para que la política recupere la confianza que ha perdido, es necesario que se escriban y lean, que se tengan en cuenta, consideraciones como las que se exponen en las páginas que siguen”. Por tanto,  si estás de acuerdo, si quieres contribuir a devolver a la política la dignidad y respeto perdido comparte este post, opina, enlázalo, tuitéalo, publícalo en tu muro… devolver la meditación y la credibilidad a la política está en nuestras manos.


PD: Este post también ha sido escrito bajo el bello influjo de Charlie Haden – Beyond The Missoury Sky


Responses

  1. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: Hoy he tenido la suerte de asistir en Madrid a la presentación del nuevo libro de Antoni Gutiérrez Rubí “Filopolítica: filosofía para la política”. Y digo suerte porque las personas que abarrotábamos la coqueta librería “La B…..


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