Posteado por: Ignacio Martín Granados | 3 octubre 2010

Las siete vidas de Zapatero

Como si de un partido de tenis se tratara, el Presidente del Gobierno acaba de superar dos importantes bolas de partido. Una, la aprobación de los presupuestos generales, cuya conformidad era necesaria para impedir el adelanto de las elecciones. Y dos, una huelga general cuando menos peculiar, convocada no se sabe muy bien si contra el Gobierno, el sistema financiero internacional, porque a los sindicatos no les quedaba otro remedio o todo a la vez, pero en la que realmente eran éstos quienes se examinaban.

En cualquier caso, éste curso político será para el Presidente Zapatero el más duro y difícil de cuantos lleva en el Gobierno. Siguiendo con el símil tenístico, en las próximas semanas se sucederán asignaturas pendientes a las que deberá enfrentarse sucesivamente a modo de “muerte súbita” con la huida hacia adelanta como única escapatoria. Las elecciones catalanas del 28 de noviembre, con la sentencia del Estatut y el desgaste del tripartito como lastre negativo, serán un punto de inflexión en la antesala de las elecciones municipales y autonómicas de mayo de 2011 que el Partido Popular se encargará de plantear como un castigo al Presidente del Gobierno. Un liderazgo interno que empieza a ser cuestionado, germinando la idea del “post-zapaterismo” con las primarias de Madrid y las que han surgido al hilo de esta insurrección, además de la primera “huida del barco” confirmada del Ministro Corbacho que hace planear nuevamente la crisis de gobierno sobre el Ejecutivo.

Ante esta difícil situación, ¿puede Zapatero cambiar el curso de los acontecimientos?, y si es así, ¿cómo?, ya que cae en picado en las valoraciones demoscópicas sin aparente clavo al que agarrarse. De José Luis Rodríguez Zapatero se ha valorado siempre su optimismo antropológico y es en este momento donde más falta le va a hacer e insuflarlo a sus seguidores. A pesar de habérsele dado por muerto políticamente en varias ocasiones -fracaso de la negociación con ETA y negación de la crisis económica-, los vientos políticos que hoy le soplan de frente pueden tornarse positivos gracias a la ya consabida aprobación de los presupuestos, PNV mediante; si la “tregua” de ETA se torna en final de la organización terrorista; y que, a principios de 2011, empiecen a percibirse los síntomas de la recuperación económica gracias a las reformas emprendidas. Sin embargo, no parece que los problemas de Zapatero sean exclusivamente económicos, sino más bien de confianza, coherencia y credibilidad.

Es de suponer que el ya manido “No nos falles” que coreaban los jóvenes españoles cuando salió elegido Presidente inspiraron su frase “Voy a ejercer mi responsabilidad y voy a seguir el camino, cueste lo que cueste y me cueste lo que me cueste” en el pasado debate del Estado de la Nación. En comunicación política se viene hablando desde hace unos años de la fuerza del relato (storytelling) para llegar al corazón del votante. En una sociedad mediatizada por la “economía de la atención” ante la ingente cantidad de ruido informativo, la política de las emociones se ha revelado como una magnífica arma para conectar con el ciudadano-elector.

Si analizamos la figura de Zapatero, podemos ver la evolución del arquetipo protagonista de sus relatos. El primero de ellos fue el del mago, el del joven y desconocido diputado leonés que, contra pronóstico, gana las primarias socialistas y, en su primer intento como candidato, se proclama Presidente del Gobierno. Es en estos momentos, los del famoso “talante”, cuando goza de mayor confianza y credibilidad. Transcurridos los primeros años de gobierno, se presenta ante nosotros y su gabinete con el arquetipo del sabio, el líder intuitivo que todo lo sabe, quiere y puede; el presidente que no quiere hacer nada que sea impopular y ejecuta su amplio programa de derechos sociales. Sin embargo, con la llegada de la crisis, tal y como nos relata José García Abad en su libro “El Maquiavelo de León”, se nos revela un Presidente diferente, del que poco queda del Zapatero descrito como Bambi o Mr. Bean. Carente de inteligencia emocional y obsesionado por el marketing de la imagen, de lo superficial, no escucha a sus ministros y colaboradores a los que ningunea y hace de la improvisación (su sino político en el que ha tenido que reinventarse de simple diputado a estadista) su estrategia política.

Imbuido en su nuevo e incómodo avatar, el otrora líder reformista y de los trabajadores, ha fallado a la ciudadanía y emite una imagen de desgaste, pérdida de confianza e incapacidad para gestionar la compleja situación económica, social y política actual. Pero igual que pareció derrotado políticamente en otras ocasiones, ¿le queda alguna vida más?.

Puede que no todo esté perdido para él si da un firme y decidido golpe de timón y construye un nuevo relato, convincente del giro económico del Gobierno; coherente, una llamada a la acción en torno a los valores, apelando al desafío que supone salir juntos de la crisis, triunfar en una empresa que necesita sumar los esfuerzos de toda la nación a la vez que la cohesiona; y que le devuelva, no sólo la sonrisa, sino la ansiada credibilidad ante la necesidad de aplicar más duros recortes que menoscaban su discurso social. Pero este relato debe construirse, gestionarse con acciones tangibles, políticas que avalen sus palabras y, sobre todo, aderezar esta receta con una política de comunicación que acabe con los continuos problemas de coordinación, rectificaciones y eterna improvisación (porque en política percepción es realidad). En definitiva, convertir la crisis en oportunidad, una oportunidad para bautizarse con un renacido liderazgo creativo, cercano y realista, pero optimista, capaz de responder a  las circunstancias del momento. Así volverá a ser el Presidente en el que confiaron los españoles en 2004… si todavía le queda alguna vida.


Responses

  1. Enhorabuena por el post Ignacio, realmente interesante, precisamente entraba yo en internet dándole vueltas a esta tema cuando me he topado con tu post.

    por cierto, en 2 semanas voy a Segovia a dar una clase en la universidad del IE!! Si tienes tiempo para un café… Saludos, Carlos Ruiz Mateos

  2. Es un artículo muy interesante. Uno de los aspectos que más me llaman la atención de la gestión de la crisis (ése es el verdadero problema de ZP, y no la crisis en sí misma) son las contradicciones entre ministros y las continuas rectificaciones. Esto da muy mala imagen. Percepción=realidad. Suspende el Gobierno en comunicación. Mi blog: http://www.comunicacion-politica.com/

    Saludos.

    Juan Diego Sánchez.

  3. @Carlos, gracias por tu comentario🙂
    Y cuenta con ese café. Te mando un DM en twitter con mi teléfono para ver cuando podemos queda mejor.

    @Juan, gracias también. Efectivamente la percepción de incapacidad de gestión y los errores en comunicación agravan la crisis. Pinta mal para el PSOE si no es capaz de cambiar el rumbo de los acontecimientos cuanto antes.
    Ya conocía tu blog😉

    Abrazos


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