Posteado por: Ignacio Martín Granados | 24 noviembre 2008

Product Placement en James Bond: el consuelo del mejor postor

Este fin de semana se estrenaba en nuestro país la última película de James Bond, la vigesimosegunda de la saga del agente 007. Los filmes del agente secreto más famoso del mundo siempre se han caracterizado por, además de acción y actrices despampanantes, el product placement.

Una película de James Bond puede aglutinar alrededor de 20 marcas, lo que resulta un rentable negocio a nivel comercial de un largometraje que suele funcionar bastante bien en las carteleras de todo el mundo.

En su última entrega, Quantum of Solace, Bond ha sido noticia por cambiar de hábitos  y, por ejemplo, no volveremos, de momento, a escuchar aquello de “Martini agitado, no movido“, cambiado por un vodka Smirnoff. No sabemos todavía si será rentable para la marca rusa (¿no luchaba contra ellos?), pero desde luego no suena igual de glamouroso.

Según Rubén Igielko-Herrlich (quien fundó Propaganda GEM junto a Anders Granath para promocionar productos europeos en Hollywood, y que prefieren hablar de global entertainment marketing en lugar de product placement), su empresa recibe más de mil guiones al año de distintas productoras que son leídos y analizados para encontrar qué objetos y productos pueden ser necesarios en el contexto de una determinada producción. Porque, como se empieza a afirmar desde el sector, se trata de la “la publicidad del siglo XXI” cuyo alcance no se limita al cine sino que abarca televisión, juegos de vídeo o clips musicales.

La verdad es que, visto desde el punto de vista del simple espectador, con este tipo de publicidad nos hemos reído (y de nosotros mismos en definitiva) al ver “El show de Truman“, pero basta con contemplar cualquiera de las series nacionales para comprobar cómo se abusa de la publicidad por emplazamiento desde que Steven Spielberg en 1982 utilizó los Reese’s Pieces de The Hershey Company en la película “E. T.: El extraterrestre”, el primer caso conocido según algunos, para que las ventas se incrementaran en un 80% tras el lanzamiento de la película.

Una práctica de la que tampoco escapa la música, como hemos comentado anteriormente.

Sin duda un tema interesante que abordaremos en más ocasiones ya que nos introduce en un sugestivo debate sobre la vinculación de marcas con famosos, personajes, su ética, etcétera.


Responses

  1. […] TV, videos musicales, cine o videojuegos, entre otros. No es algo nuevo. En 1982, Steven Spielberg utilizó los Reese’s Pieces (una especie de chocolatinas) en “E. T.: El extraterrestre” y sus ventas […]


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